¿Qué es diseño?

Podemos comenzar diciendo qué no es:
El diseño no es arte; tampoco es una ciencia, ni mucho menos una humanidad. 
Y aunque no lo tenemos muy claro, usamos el término cotidianamente; hablamos de diseñar un cartel, diseñar un auto, diseñar una casa o un diseñar un vestido; la misma palabra para cuatro actividades aparentemente disímiles: diseño gráfico, diseño industrial, arquitectura, y diseño de modas.
En las universidades es problemático colocar las carreras anteriores en alguna facultad. La arquitectura no es una ingeniería como tal; así que no va allí. No es tampoco un arte, por lo que tampoco va en artes, ni menos una humanidad.
¿Entonces, qué es el diseño?
Gente muy inteligente han dado algunas definiciones, pero no me detendré en ellas; prefiero comentar la más poética que he visto y que apropiadamente, -como se verá- es bella y eficiente al mismo tiempo:
¿Recuerdan la película “El violín rojo” The Red Violin?
En ella, el protagonista es un violín (ficticio) hecho por el maestro Nicolo Bussotti (personaje inspirado en el maestro laudero Antonio Stradivarius), el cual  pasa de mano en mano a lo largo de los años, viajando alrededor del mundo y cobrando una fama legendaria, tanto por su perfección, como por su propia historia caminera. 
Después de infinidad de vicisitudes el violín llega por azar a Montreal para ser subastado; llaman a un experto, Charles Morritz (Samuel L. Jackson), para que lo autentifique, y éste queda asombrado: se trata efectivamente del legendario violín rojo, el cual él y todo el mundo creían perdido.  
Lo que viene a cuento aquí es la explicación que Morritz hace de la magnificencia del violín rojo; el porqué de su sorpresa, de su adoración por este objeto:

“¿Qué harías si aquello que has soñado toda tu vida se aparece frente a tí, de repente?: La perfecta unión entre arte y ciencia. El objeto imposible.”

El violín es científicamente perfecto: la caja tiene la dimensión exacta para producir notas sonoras pero armónicas; la madera resuena de manera incomparable; y también artísticamente el violín es perfecto: en él la música suena mejor que en cualquier otro violín.
Un diseñador (gráfico, industrial, arquitectónico, etc) también intenta recrear en cada trabajo esa unión de arte y ciencia: una casa debe ser ingenierilmente perfecta: soportar el peso de sus habitantes, los temblores, la lluvia, el viento, el movimiento de sus usuarios, y muchas otras especificaciones técnicas; debe tener el tamaño  y colocación correcta para evitar el calor extremo, y permitir una cómoda circulación de la gente; además, debe ser hermosa; debe satisfacer psicológicamente a quien la habite, es decir, debe ser artísticamente perfecta también.
El diseño consiste en hacer posibles objetos imposibles.

(todas las imágenes que ilustran esta entrada son tomadas de la película “El violín rojo”)

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